Los ERP no pasan de moda

Con cierta regularidad, la prensa, grupos de discusión empresarial y nuestra pequeña pero activa industria tecnológica reflota la permanente discusión y análisis de la importancia de los software de gestión empresarial. Porque pese a que durante el año 2009 no se realizaron grandes inversiones en proyectos de software y en lo que va de este movido 2010 tampoco se han registrado cifras significativas, nuestro mensaje es optimista.

Se trata de un optimismo que se sustenta en tres grandes factores: baja penetración en empresas, especialmente pymes, reactivación financiera y planes de reconstrucción. De hecho, los analistas sostienen que se podría esperar un crecimiento de este mercado en una cifra cercana al 20% al finalizar el año. Sin embargo, nosotros somos más ambiciosos: el crecimiento, sólo por venta de licencias y uso de consultoría estaría en una cifra cercana al 40% anual. Un fenómeno que responde, claramente, a la necesidad de las empresas por ordenar sus procesos internos y de buscar, además, un aliado de negocios para el futuro. No olvidemos que un ERP es por esencia una herramienta para organizar y administrar con máxima eficiencia los recursos empresariales y sus áreas críticas, como producción, compras, ventas, inventarios, relación con proveedores y con clientes.
Hoy las empresas requieren aumentar sus competencias y eso se logra implantando soluciones más robustas y mejor preparadas. Entonces, el desafío es doble, porque junto con permitir y facilitar esa competencia con sistemas más complejos, éstos también deben ser flexibles y de fácil uso. En otras palabras, tenemos que ser capaces de diseñar aplicaciones con mejoras cualitativas y cuantitativas, en especial por medio de la innovación a la gestión y manejo adecuado de la información. De esa forma se optimizan los recursos y se simplifican procesos de administración, acelerando la evolución de los cambios, condición clara para una economía dinámica, nuevos mercados y variables exógenas que afectan los negocios y las economías. Tenemos que ser capaces, en otras palabras, de proveer sistemas cuyas aplicaciones sean más rentables, y justamente esa rentabilidad se explica por la optimización de los procesos, el mejor uso de activos y mejora de la calidad de gestión, al igual que por una disminución y optimización de almacenes, visibilidad de la información y permanente extracción de datos claves. Un ERP y su información hacen visible lo que hay que hacer y cómo hacerlo.
Bernardo Segura
Gerente General
INFORMAT S.A.